lunes, 12 de julio de 2010

Refugiado

Anicca es un concepto interesante, ok, la impermanencia, pero no puedo evitar en las buenas temporadas de práctica intuir esa permanencia que tiene la impermanencia. Más que intuir es que te sientes como parte de ella, o que fluyes sin más, no es que "tú" sientas nada, en realidad lo reconoces cuando lo pierdes. Pues bien, ahora es el caso, nada fluye, estoy estancado, me empieza a faltar el aire (quizás también porque estoy dejando de fumar y mis pulmones se extrañan...) y no puedo pensar con claridad.

Algo va a pasar, se avecinan cambios que recibiré con los brazos abiertos, y me centrarán de nuevo.

En estos momentos en que samadhi y pañña no sé muy bien donde están, me quedo con la eficacia de sila hasta que vengan tiempos mejores, que ya sabemos que uno lleva a lo otro. Es lo único que puedo hacer ahora mismo, no tengo fuerzas para nada más aunque lo intento, necesitaba también un poco de metta pero no soy capaz. Que importante conocer por experiencia propia que el camino funciona y tener una base para en momentos como estos no tirar la toalla.

Buddham saranam gacchami
Dhamman saranam gacchami
Sangham saranam gacchami

Soy un refugiado, y me refugio en el potencial, en la naturaleza, y en los que ya están en ello que me inspiran (budistas o no).