domingo, 28 de noviembre de 2010

Anapanasati (usando la respiración)

Pego este texto sacado de bosque theravada muy interesante sobre la atención a la respiración de Ajahn Brahmmavamso como apunte personal.

"Si uno va a usar la respiración, entonces hay algunos trucos que son extremadamente útiles. El primer medio hábil es asegurarte de que estas observando la sensación de la respiración y no el pensamiento de la respiración. Hay una gran diferencia entre la experiencia y lo que llamamos un comentario. Si durante tu meditación te acostumbras a conocer y permanecer con la experiencia y descartar el comentario entonces encontraras que tu meditación se vuelve mas fácil. Puedes hacer esto durante el día descartando los comentarios: haciendo una resolución de tratar de restringir los comentarios que uno hace de la vida y de ser mas atento a la experiencia cruda de la vida. Hacer esta resolución hará surgir la atención necesaria para frenar la charla interior. Tu no la escuchas, no te interesa, estas mas interesado en la experiencia.

Cuando tu estas observando la respiración tienes que experimentar por completo la respiración, no pensar en ella,"

enlace entrada en el foro

Cosas que pasan

Parece ser que la práctica continuada (hablo de unos días o una semana) me quita las ganas de hacer vida social al uso, es decir, salir de fiesta, ir al cine, etc. Estoy más por hacer cosas en casa (en la mía o en la de los amigos). El tema es que parece ser que esto me separa un poco de la gente que tengo cerca, que tienen otro punto de vista. No es que quiera estar solo, pero salir por salir... Llega un momento que puedo disfrutar tanto (o más) de hacer la comida todos juntos, algo poco usual, como salir a la megafiesta del año. Para mí las pequeñas cosas ya son "hacer algo", con lo que ya siento que he "aprovechado el día", por ejemplo. Levantarme temprano, meditar un ratillo, recoger la casa, salir a por el pan y a dar una vuelta por el barrio, y hacer la comida ya son actividades con todo su peso. Es una pena hacerlo solo, pero bueno, igual es la edad... ;)

Otra cosa que me doy cuenta que me cuesta es hacer planes. Yo no sé si quiero ir hoy por la noche al cine, o salir, o lo que sea. De hecho no es que no lo sepa, es que no me preocupa. Estoy más en lo que estoy haciendo ahora mismo, y por la noche dios dirá. Esto también me aleja un poco. Hoy por ejemplo me preguntaron, "¿qué vas a hacer hoy?. Ummmm, no sé. Nada no? te quedarás aquí otra vez?." El caso es que llevaba "haciendo cosas" desde bien temprano, pero eso, salir a comprar, dar un paseo, limpiar o cocinar no cuenta como "hacer cosas".

Que curiosa es la vida en esta sociedad del ocio.

lunes, 12 de julio de 2010

Refugiado

Anicca es un concepto interesante, ok, la impermanencia, pero no puedo evitar en las buenas temporadas de práctica intuir esa permanencia que tiene la impermanencia. Más que intuir es que te sientes como parte de ella, o que fluyes sin más, no es que "tú" sientas nada, en realidad lo reconoces cuando lo pierdes. Pues bien, ahora es el caso, nada fluye, estoy estancado, me empieza a faltar el aire (quizás también porque estoy dejando de fumar y mis pulmones se extrañan...) y no puedo pensar con claridad.

Algo va a pasar, se avecinan cambios que recibiré con los brazos abiertos, y me centrarán de nuevo.

En estos momentos en que samadhi y pañña no sé muy bien donde están, me quedo con la eficacia de sila hasta que vengan tiempos mejores, que ya sabemos que uno lleva a lo otro. Es lo único que puedo hacer ahora mismo, no tengo fuerzas para nada más aunque lo intento, necesitaba también un poco de metta pero no soy capaz. Que importante conocer por experiencia propia que el camino funciona y tener una base para en momentos como estos no tirar la toalla.

Buddham saranam gacchami
Dhamman saranam gacchami
Sangham saranam gacchami

Soy un refugiado, y me refugio en el potencial, en la naturaleza, y en los que ya están en ello que me inspiran (budistas o no).

domingo, 21 de marzo de 2010

Habla de Ajahn Lee, un monje de los que si tiraban al monte de vez en cuando.a observar.... los bhikkhus por los bosques molan, y tengo todavía algún librejo del tema esperando a que cuadre...

Toca temas interesantes, la atención, el retiro, la experiencia directa, el adaptarse al entorno...la educación sin libros... \|! :-|_)

abrazos


"Incluso en sus últimos años, sin embargo, continuó retirándose regularmente en el bosque. Citando de nuevo su autobiografía: "Vivir en el bosque, como me gusta hacer, me ha dado mucho sobre lo que pensar... Es un sitio tranquilo, donde puedes observar las influencias del medio ambiente. Toma por ejemplo el gallo: Si fuese por ahí actuando como un gallo doméstico, las cobras y las mangostas harían de él su cena al instante... Así es con respecto a nosotros: Si pasamos el tiempo regodeándonos en la compañía, somos como un cuchillo o una azada clavada en la tierra - se oxidará fácilmente. Pero si si se afila constantemente en una piedra o una lima, el óxido no tendrá ninguna oportunidad de afianzarse. Así que deberíamos aprender a estar siempre alerta..."

"Viviendo en el bosque, la mente se vuelve segura. El Dhamma que has estudiado - o incluso el que no has estudiado - se volverá claro por sí mismo, porque la naturaleza es el maestro. Es como las ciencias del mundo, que todos los países han usado para desarrollar capacidades sorprendentes: ninguno de sus inventos o descubrimientos han salido de los libros. Han llegado porque los científicos estudian los principios de la naturaleza, los cuales se dan justo aquí en el mundo. Con respecto al Dhamma, es justo como la ciencia: existe en la naturaleza. Cuando me di cuenta de esto, nunca más me preocupé por estudiar las escrituras, y me acordaba del Señor Buddha y sus discípulos: Ellos estudiaron y aprendieron de los principios de la naturaleza. Ninguno de ellos siguió un libro de texto."

"Por estas razones, estoy dispuesto a ser ignorante cuando se trata de textos y escrituras. Algunos tipos de árboles duermen de noche y están despiertos durante el día. Otros duermen de día y están despiertos por la noche."



sábado, 13 de febrero de 2010

déjalo estar, déjalo ir, y observa

En el Dhamma se habla constantemente de sila (virtud), samadhi (concentración) y pañña (sabiduría o discernimiento). Pero tenerlas como objetivo en sí mismas puede llevar a estancarse, porque al final, en la meditación, hay que dejar estar todas las cosas, dejar que sigan su propio curso, y observarlas. Son herramientas que nos ayudan a construir (o destruir, no sé) la casa, pero no tiene sentido seguir llevándolas encima una vez acabado el trabajo. Eso sí, ¡qué útiles son en el camino!...

El objetivo sería ver poco a poco las cosas tal y como son, entender intuitivamente a la naturaleza que engloba todo. Y mientras vamos conociendo, se va quitando el miedo a lo desconocido, pudiendo pasar entonces de una postura defensiva y tensa, a una receptiva y relajada, y aquí empieza lo guapo :D.

Déjalo estar, déjalo ir, y observa.

Y nada, reflexiones que surgen mientras traduzco alguna cosilla, y cosas que me tengo que recordar a mi mismo de vez en cuando...


"La virtud, la concentración y el discernimiento no son la naturaleza de la mente, no es la naturaleza de la mente la virtud, la concentración y el discernimiento. La virtud, la concentración y el discernimiento son simples fenómenos fabricados, herramientas para extinguir las corrupciones. Cuando las corrupciones se extinguen, entonces la virtud, la concentración y el discernimiento también se desvanecen. La virtud, la concentración y el discernimiento son como el agua. Las corrupciones son como el fuego. La mente es como la persona que usa el agua para apagar el fuego. Cuando el agua ha extinguido las llamas, el propio agua se ha desvanecido - pero la persona que apaga el fuego no ha desaparecido. El fuego no es el agua, el agua no es el fuego. La persona no es el agua, el agua no es la persona. La persona no es el fuego, el fuego no es la persona. La naturaleza genuina de la mente no es la corrupción, ni es la virtud, ni la concentración, ni el discernimiento. Simplemente es, de acuerdo a su propia naturaleza."


Ajahn Lee - Los cuatro marcos de referencia